Mujeres, riqueza y superpoderes financieros

La evidencia muestra que muchas mujeres invierten con mayor disciplina y visión de largo plazo; reconocer estas fortalezas aporta aprendizajes valiosos para toda planificación financiera.

Mujeres, riqueza y superpoderes financieros

Hoy ponemos el foco en las mujeres y la riqueza. No para encasillar ni simplificar —cada persona es única— sino para reconocer patrones que la evidencia nos muestra y, a partir de allí, extraer aprendizajes útiles para todos.

Mejores prácticas para todos

Antes que nada, conviene subrayarlo: las mejores prácticas financieras no tienen género. A cada persona, sin importar cómo se identifique, le sirve:

  • Definir metas personales y plazos claros, y construir un plan financiero que los conecte.
  • Invertir de forma global, diversificada y con bajos costos.
  • Mantenerse firme en el plan, ignorando las distracciones del mercado.
  • Coordinar la gestión patrimonial para cubrir riesgos, sucesiones y objetivos familiares.

Lo universal es más fuerte que lo particular. Pero, dicho eso, también es cierto que hay tendencias marcadas en las mujeres que conviene reconocer.

Fortalezas: los superpoderes de muchas mujeres

La evidencia sugiere que, al invertir y administrar riqueza, muchas mujeres tienden a mostrar ventajas claras:

  • Mayor disciplina, menores rendimientos negativos en caídas del mercado y menor sobreconfianza: Un análisis de Fidelity encontró que las mujeres obtuvieron 0,4 % más de rendimiento anual promedio que los hombres entre 2011 y 2020, y en caídas del mercado perdieron menos valor (–2,5 % frente a –3,8 %)
  • Más apertura a diversificar y mantenerse en el plan: Fidelity también reporta que más del 50 % de las mujeres prefiere “esperar y mantenerse” en períodos de alta volatilidad, comparado con solo el 43 % de los hombres, mientras que un 16 % incluso incrementa sus aportes en momentos de incertidumbre
  • Visión integradora: consideran no solo su bienestar personal, sino también el de la familia y la comunidad. Esto fortalece la conexión entre dinero y propósito, lo que vuelve al plan más sostenible en el tiempo.

 

Estos son verdaderos superpoderes financieros, que vale la pena reconocer y potenciar.

Vulnerabilidades: los desafíos a enfrentar

Al mismo tiempo, existen factores que pueden jugar en contra:

  • Longevidad: en Estados Unidos, según el CDC (cdc.gov), en 2023 la esperanza de vida al nacer fue de 81,1 años para las mujeres y 75,8 años para los hombres. A los 50 años, una mujer promedio puede esperar vivir hasta 82,8 años, frente a 79,1 años para un hombre de la misma edad. En igualdad de condiciones, esto significa que las mujeres tienen más probabilidades de convertirse en cónyuges sobrevivientes o de administrar el patrimonio familiar durante más tiempo. En Uruguay por su parte, según datos publicados por el BCU en 2023 en base a información del BPS, la esperanza de vida al nacer fue estimada en 89,3 años para las mujeres y 83,6 años para los hombres. Asimismo, una mujer con 50 años a dicha fecha, podía esperar vivir en promedio 87,7 años, frente a 81,3 años para un hombre de la misma edad. En igualdad de condiciones, esto significa que las mujeres tienen más probabilidades de convertirse en cónyuges sobrevivientes o de administrar el patrimonio familiar durante más tiempo también en Uruguay.

  • Carreras interrumpidas o ingresos menores: Los datos en Estados Unidos muestran que todavía hoy las mujeres enfrentan una brecha de ingresos significativa: en 2023 ganaron solo el 83,6 % del salario semanal mediano de los hombres (USD 1.005 vs USD 1.202) (bls.gov) Para algunos grupos la desigualdad es aún mayor, y ese mismo año la brecha se amplió por primera vez en veinte años. Las mujeres cargan más con la crianza, el cuidado de padres y las tareas domésticas. Esto puede implicar salarios más bajos, menos años de aporte previsional y, en consecuencia, menos acumulación de riqueza.

  • Desconexión financiera: en muchos hogares, la gestión patrimonial recae en un solo miembro. Si la mujer queda fuera de esas decisiones, su vulnerabilidad aumenta, sobre todo en caso de viudez, separación o cambios inesperados.

Cómo reducir la brecha: prácticas concretas

Sea cual sea tu situación —mujer u hombre, soltero o en pareja—, hay pasos clave que fortalecen tu estabilidad financiera:

  • Autoempoderamiento: conocer tu patrimonio, dónde está, qué deudas existen y quiénes son tus asesores de referencia.
  • Jubilación y salud: calcular escenarios que incluyan longevidad y costos crecientes de atención médica.
  • Beneficios y pensiones: revisar cuidadosamente las opciones de pensión y seguridad social, para proteger al cónyuge con menores ingresos.
  • Beneficiarios actualizados: mantener al día testamentos, seguros, fideicomisos y designaciones en planes de retiro.
  • Participación activa: nunca delegar del todo la conversación financiera; estar presente, informado y con voz propia.

 

Más allá de los números

Las finanzas no son solo planillas. También importan la mentalidad y la escucha. Estudios neurológicos muestran que las mujeres, en promedio, presentan mayor conectividad entre hemisferios cerebrales, lo que favorece la intuición y multitarea. Los hombres, por su parte, tienden a focalizar más.

En la práctica, esto significa que cada persona trae un estilo distinto a la conversación financiera. Nuestro trabajo como asesores es escucharlo, reconocerlo y adaptarnos. Porque si alguien no se siente escuchado en una reunión, no importa la cantidad de gráficos o cifras: hemos fallado.

El verdadero superpoder

En Nantas creemos que la independencia financiera no se construye siguiendo estereotipos, sino aprovechando fortalezas individuales.

Para muchas mujeres, eso significa apoyarse en su disciplina, su visión de largo plazo y su capacidad de integrar lo personal y lo familiar. Para muchos hombres, significa aprender de esa misma disciplina y contrarrestar la sobreconfianza.

Y para todos, significa lo mismo: planificar con claridad, invertir con convicción y sostener el rumbo durante toda la vida.

 

Ec. Juan Martín Rodríguez, CFA

Fuentes