Si Graham lo dijo en 1976, ¿qué excusa tenemos hoy?

Menos predicción. Más disciplina.

“Ya no soy un defensor de técnicas elaboradas de análisis de valores para encontrar oportunidades de valor superior. Esta era una actividad rentable, digamos, hace 40 años, cuando se publicó por primera vez nuestro libro ‘Graham y Dodd’; pero la situación ha cambiado bastante desde entonces. En aquellos tiempos, cualquier analista de valores bien entrenado podía hacer un buen trabajo profesional seleccionando acciones infravaloradas mediante estudios detallados; pero a la luz de la enorme cantidad de investigación que ahora se realiza, dudo que en la mayoría de los casos estos esfuerzos extensos generen selecciones lo suficientemente superiores como para justificar su costo… Estoy del lado de la escuela de la eficiencia del mercado, ahora generalmente aceptada por los profesores.”
— Benjamin Graham, Financial Analysts Journal, 1976
 
Sí. Eso lo dijo el Benjamin Graham. El mismo que escribió el manual del análisis de acciones. El mentor de Warren Buffett. El arquitecto de toda una generación de inversionistas que creían en el poder de encontrar “gangas” en la bolsa.
Pero en 1976, a los 82 años, Graham reconocía que el juego había cambiado. Y lo decía apenas un año después del lanzamiento del primer fondo indexado de Vanguard, una idea que entonces parecía radical… pero que hoy representa el estándar más sensato para invertir.
 
Si ya era difícil en 1976 ganarle al mercado después de costos, ¿qué excusa tenemos hoy, casi 50 años después, con millones de profesionales, supercomputadoras, inteligencia artificial y acceso instantáneo a toda la información del mundo?
 
La respuesta honesta es: ninguna.
 
La diferencia hoy no está en descubrir algo nuevo. Está en dejar de buscar lo que no se puede encontrar con consistencia. Está en enfocarse en lo que realmente importa:
  • Ser dueño de miles de empresas globales.
  • Minimizar costos y errores.
  • Mantenerse invertido en todo el ciclo emocional del mercado.
  • No confundir actividad con inteligencia.
 
En Nantas, creemos que tu éxito financiero no vendrá de “predecir mejor”, sino de comportarte mejor. Y para eso estamos: no para decirte lo que hará el mercado mañana, sino para ayudarte a que eso no importe.
 
Hasta dentro de dos semanas,
Rodrigo
 
Pregunta frecuente:
¿Pero entonces no tiene sentido contratar a alguien si no van a elegir las «mejores» inversiones?
 
Respuesta breve:
Justamente. No contratás a un asesor para que intente ganarle al mercado —eso es una fantasía costosa—, sino para que construya un plan personalizado y, sobre todo, para ayudarte a seguirlo sin desviarte cuando el miedo o la euforia golpean. El valor está en mantener el rumbo, no en adivinar el camino.