Por qué en Nantas no invertimos en bonos argentinos

Si los bonos argentinos rinden 8%, 12% o incluso más en dólares, ¿por qué no aprovechar esa “oportunidad”?

Por qué en Nantas no invertimos en bonos argentinos

Cada tanto aparece la misma pregunta:
si los bonos argentinos rinden 8%, 12% o incluso más en dólares, ¿por qué no aprovechar esa “oportunidad”?

La respuesta corta es simple: el rendimiento prometido no es el rendimiento esperado.
Y la historia es contundente.

En Nantas no tomamos decisiones basadas en cupones altos o precios aparentemente atractivos. Las tomamos basadas en evidencia de largo plazo, probabilidad de supervivencia del capital y retornos ajustados por riesgo.

Y cuando miramos la historia de la deuda soberana argentina, la evidencia no acompaña.

Lo que dice la historia (según DMS)

Lo que dice la historia (según DMS)

El UBS Global Investment Returns Yearbook 2025 (Dimson, Marsh y Staunton) documenta más de un siglo de retornos reales de clases de activos alrededor del mundo.

Para Argentina, la base muestra:

  • Acciones (1960–2024): 4,1% real anual
  • Bonos soberanos (1992–2024): 0,7% real anual
  • Letras (1960–2024): –4,8% real anual

 

Nota metodológica importante: la serie de bonos argentinos comienza en 1992 en la base DMS, mientras que acciones y letras comienzan en 1960.

Es decir, incluso en el período más reciente con datos modernos, los bonos argentinos prácticamente no generaron crecimiento real del poder adquisitivo.

Más aún: la serie muestra una volatilidad extrema y episodios severos de destrucción de capital. El mínimo anual real fue –62,6%. No es una anomalía estadística. Es parte del patrón.

Argentina ha experimentado defaults repetidos, reestructuraciones, controles de capital y crisis cambiarias profundas. El año 2001 no fue un evento aislado, sino una manifestación más de una fragilidad estructural.

Comparación estructural: acciones vs bonos

Para visualizar la diferencia, construimos el siguiente gráfico de crecimiento real de USD 1 desde 1992 hasta 2024.

El punto más contraintuitivo: los bonos no son “seguros” en el largo plazo

En el ejercicio:

  • Bonos Argentina → 0,7% real anual
  • Acciones Argentina → 4,1% real anual
  • Acciones Globales → 5,2% real anual


El resultado acumulado en 32 años:

  • Acciones Globales: ~5,06x
  • Acciones Argentina: ~3,62x
  • Bonos Argentina: ~1,25x


La diferencia es estructural.

Un activo que crece al 5% real durante tres décadas multiplica el capital varias veces.
Uno que crece al 0,7% real apenas preserva el poder adquisitivo.

Nota metodológica del gráfico

El gráfico muestra el crecimiento real de USD 1 entre 1992 y 2024 utilizando los promedios geométricos históricos reales reportados por el UBS Global Investment Returns Yearbook 2025 (DMS Database).

La serie de bonos argentinos comienza en 1992. Para acciones argentinas y acciones globales se utiliza el promedio geométrico histórico disponible en la base DMS y se aplica al mismo horizonte para fines ilustrativos.

El gráfico no representa el trayecto histórico exacto año por año, sino una simulación de capitalización compuesta basada en retornos promedio de largo plazo.

Comparación con otros países emergentes

Este no es un argumento contra los mercados emergentes en general.

En la misma base de datos, varios países con historias complejas muestran resultados significativamente mejores en bonos soberanos:

  • Brasil: 8,0% real
  • México: 5,8% real
  • Corea del Sur: 8,0% real
  • Malasia: 4,3% real


Argentina, en cambio, muestra 0,7% real desde 1992.

No estamos hablando de volatilidad normal de emergentes. Estamos hablando de un outlier histórico.

Cuando un país aparece sistemáticamente como outlier negativo en datos de largo plazo, el inversor prudente presta atención.

El espejismo del “yield alto”

Hoy podemos ver bonos argentinos con YTMs (rendimiento anual al vencimiento) atractivos en dólares, a pesar de la subida en los precios de las últimas semanas.

Pero el rendimiento contractual no es el rendimiento esperado.

Si incorporamos probabilidad implícita de default y tasas de recuperación razonables, el rendimiento esperado se reduce de forma significativa.

El cupón alto no es un regalo.
Es compensación por riesgo de pérdida permanente de capital.

Y la historia argentina muestra que esa pérdida no es un escenario teórico.

El riesgo que no se ve en la planilla

Los bonos soberanos dependen de:

  • estabilidad política
  • disciplina fiscal
  • respeto por contratos
  • acceso a financiamiento internacional
  • estabilidad monetaria


Cuando esos pilares son frágiles, el inversor está comprando una promesa altamente dependiente del ciclo político.

En Nantas creemos que el patrimonio familiar no es el lugar para concentrar riesgo país.

Muchos de nuestros clientes ya viven, trabajan y generan ingresos en la región. Su capital humano ya está expuesto a la economía local. Agregar deuda soberana argentina en dólares es aumentar la concentración en el mismo factor de riesgo.

La diversificación verdadera no consiste en tener distintos bonos del mismo país.
Consiste en reducir dependencia estructural de una sola jurisdicción.

Nuestro criterio fiduciario

No invertimos en bonos argentinos porque:

  1. La evidencia histórica es débil.
  2. El rendimiento real ha sido marginal.
  3. El riesgo de default no es esporádico, es recurrente.
  4. Existen alternativas globales con mejor perfil riesgo-retorno.
  5. La concentración de riesgo país no es consistente con nuestra filosofía fiduciaria.


Eso no implica juicio cultural ni económico sobre el talento argentino. Implica disciplina de inversión.

El rol de un asesor fiduciario no es perseguir retornos.
Es proteger capital y asignarlo donde las probabilidades históricas están a favor.

Y con Argentina nos quedamos con lo mejor: la amistad rioplatense, el mate compartido, los asados interminables… y por supuesto el dulce de leche — que es casi tan bueno como el uruguayo 😊.

Pero el patrimonio de nuestros clientes merece algo más estable que eso.

Ec. Juan Martín Rodríguez, CFA